Partido contra el COVID CF.
- Juan Antonio Gallardo Bueno
- 4 sept 2020
- 6 min de lectura
La SOCIEDAD FC, no puede prescindir del ataque y dejar todo al portero Medicina. Si dejamos al COVID salir jugando cómodamente desde atrás, no habrá manera de evitar la derrota. Deporte, Educación y Ejercicio han de ser titulares en este partido evitando el rival llegue a posiciones de finalización con alto riesgo de suponer un gol en contra.
Tengo la sensación que a los médicos, los estamos dejando solos, en un partido que debería comprometernos a todos. Si los médicos fueran nuestro portero, nuestra última baza para detener los intentos de este feroz rival que es el COVID de meternos un gol, digamos que nuestro entrenador ha decidido encerrarse atrás y esperar el milagro de que este super portero -mal entrenado, olvidado por mucho tiempo y sin los suficientes medios- pare todos los tiros, mientras el rival nos "apedrea el rancho".
La actitud defensiva de nuestras autoridades, en unos lugares más que en otros, se decanta por la paralización absoluta de todas aquellas actividades que considera prescindibles. El desconocimiento, el miedo a que los rebrotes les sitúen como malos gestores los invita a mostrarse conservadores en exceso. La falta de miras hacia el futuro les ha llevado involuntariamente a acrecentar las causas y agravantes del problema que tratan de solucionar. Ya lo habíamos dicho anteriormente en este blog, por cuidarnos, nos expone a convertirnos próximamente en población de riesgo. Intentaré explicar la situación y nuestra visión a modo de un análisis táctico de un partido contra el virus.
El COVID FC, es un rival peligroso. Nadie nos confunda con esos "negacionistas", que a modo de la mala prensa en el deporte generan crispación y desinformación entre los aficionados. No lo somos. Somos conscientes por todo lo investigado por nuestros scouting (la ciencia), que el equipo del virus es paciente; que saca provecho de nuestros propios errores y ataca sobre nuestras debilidades. Sus resultados, buenos en todo el mundo, denotan que es un rival a tener en cuenta, pero sus mejores marcadores, sus mayores goleadas han sido frente a equipos con malos hábitos alimenticios, con poca cultura del ejercicio físico y con unos niveles de cultura de la salud bastante pobres. Aquellos países con mayores niveles de sedentarismo, tienen una tasa de mortalidad más alta. Esto es, han perdido o pierden por goleada y deben reaccionar cuanto antes.

Nuestra alineación ideal pasa por incluir como titulares, el DEPORTE, el EJERCICIO y la EDUCACIÓN.
Por el contrario, aquellos países con mejores hábitos alimenticios y deportivos han obstaculizado el camino del virus hacia su meta. Un país cuyos índices de obesidad y sobrepeso son muy altos, condena a su portero (los médicos) a emplearse a fondo. Todos sabemos que cuando el equipo rival nos domina y llega con facilidad a zona de finalización, no hay portero en el mundo que sea infalible y acabe concediendo goles. Así pues, la sensación de que dejamos solos a los médicos es bastante aproximada a la realidad. Los estamos dejando vendidos a su suerte.
¿Porqué las autoridades sanitarias prescinden de jugadores tan importantes como los mencionados para nuestra línea de ataque del virus? Echamos en falta más Educación y Cultura, que sitúo en el centro del campo, en esa zona creativa del equipo. Educación que nos haga valorar mucho más el deporte y el ejercicio físico como medios de la llamada SALUD PREVENTIVA. Evidentemente, dichos jugadores han de ser respetuosos con sus funciones en el campo. Hemos de hacer olvidar a la población que moverse es una opción para el ocio. Si te gusta hacer ejercicio, que bueno, y si no, ¡te mueves!; porque no hacerlo pone en riesgo todo nuestro sistema sanitario. Considerar el deporte como parte del ocio de una persona, como una opción personal, es como dejar que nuestro delantero no actúe en funciones defensivas. Hoy en día, si no presionas al rival, cualquier equipo te genera ocasiones.
Tenemos una población, cuya cultura le hace ser tolerante en cierta medida con la falta de salud y buenos hábitos. Hemos de reforzar ese centro del campo y promover un juego que no considere fumar, beber en exceso y alimentarse mal, una elección personal. No lo es. Nos atañe a todos. Por supuesto, esta zona de creación ha de estar respaldada por un pivote que les haga la cobertura incansablemente. Ahí sitúo a la Legislación. Regular el consumo, imponer tasas a los alimentos menos saludables, evitar que nuestra población infantil acceda a bebidas y alimentos tremendamente perjudiciales para su salud; por suponer la ingesta de enormes cantidades de azucares por ejemplo o calorías vacías. Por supuesto que hay que regular y hacer que se disminuya el consumo de tabaco y evitar la frecuente apología al alcohol. Todo suma.

Nuestros médicos están siendo desbordados. Nuestro sistema sanitario colapsado. Hemos de evitar recibir tantas ocasiones de gol. El problema no está atrás, está adelante. No presionamos. Los mejores para hacerlo, los de la movilidad: deporte y ejercicio por los extremo y una buena alimentación como punta de lanza.
Nuestra línea defensiva, estaría conformada por dos laterales con capacidad de sumarse al ataque: limpieza y consumo. Buenos hábitos de consumo y unos servicios de higiene, de limpieza dotados de los suficientes medios, evitarán que nos entren por los costados. Como centrales, los que siempre han estado para resolver la mayoría de los problemas: las familias, comprometidas con la salud de sus miembros y los enfermeros cuya solidaridad y compromiso ha quedado fuera de toda duda en lo peor de la pandemia. Consideramos que son excelentes defensores pero que por sí mismo no son capaces de frenar nada. Sin el apoyo de la legislación, verán como los rebrotes se disparan y las llegadas del COVID CF hacia la portería son incesantes. Hemos de evitar que su actuación sea cerca de nuestra propia portería. Mientras más adelante combatamos el virus, mucho mejor.
Sin embargo, nuestro entrenador (autoridades), es un personaje miedoso y ególatra. A veces se preocupa más de su propia imagen que de ejercer un verdadero liderazgo. A menudo, cuando el equipo contrario tiene sus primeros acercamientos a nuestra portería, reacciona quitando un delantero para introducir otro defensa más (rastreadores), y es precisamente esa modificación la que deja más vías libres para que el COVID CF nos ataque a sus anchas.
Precisamente hoy, ejemplo de esa actitud cobarde e ignorante de las autoridades, una Directora General de Deportes de una Comunidad Autónoma en España decía: "no es una opción descabellada que el fútbol base y el deporte escolar arranquen en enero". Lo es, es muy descabellada esa idea porque desde marzo que inició la pandemia hasta ahora, nuestros niños se han movido menos y posponer el regreso hasta enero, conllevará un aumento de los niveles de sobrepeso y obesidad infantil. ¿No esto una debilidad por donde podría atacarnos este virus o el siguiente?. Porque generará la idea que el movimiento es prescindible. La salud es primero, alegan, como esos entrenadores que piensan estar defendiéndose mejor cuando pueblan de centrales su última línea y se encierran atrás. Yo soy de los que piensan que cuando tienes el balón, y atacas al rival, cuenta con menos tiempo para intentar marcarte.
Cerrar gimnasios, instalaciones deportivas, parques públicos donde salir a correr y practicar alguna actividad física es una idea muy descabellada. Porque ningún partido se gana si un buen ataque. Porque la realidad es tremendamente compleja y todo está conectado con todo. Porque paralizar la actividad comercial, es dejar de percibir ingresos a través de sus impuestos y con ellos, la posibilidad de dotar de los recursos necesarios para nuestra última línea. Porque no podemos perder este partido, viendo como van cayendo los goles del equipo contrario y nos instan a permanecer pasivos, o en la banca. Porque hay que presionar a la enfermedad desde su propia salida, moviéndonos.
Celebro a esas autoridades que apuestan por la reactivación segura, con protocolos y normas de funcionamiento que hemos de cumplir. Porque no se trata de jugar donde queramos sino de cumplir las funciones que se nos encomiendan con rigor y disciplina táctica. Si DEPORTE no cumple las normas, exijamos que lo haga. Vigilemos su actuar en la cancha y démosle confianza, información.

Pero vigilar que el deporte sea saludable y beneficioso para nuestra población no es una necesidad nueva. Siempre ha estado ahí, aunque la hayan obviado y sólo se preocupasen por la faceta competitiva, la menos importante ahora. Nadie pone en duda que se pare de competir en ciertos escenarios. Lo que pedimos es que no se deje de ENTRENAR.
Se puede si se quiere, pero se querrá cuando se conozcan las ventajas de jugar al ataque, de forma propositiva hacia la SALUD INTEGRAL de las personas. Se podrá hacer deporte cuando las autoridades abandonen esa actitud conservadora con la finalidad de no auto exponerse a la opinión pública y apuesten verdaderamente por una población sana, educada y comprometida con el ejercicio físico.
Todos tenemos y esperamos esa vacuna que nos devuelva a la normalidad, pero igual sería conveniente no pensar en ella porque nuestra salud no debería depender solo de eso. Es nuestra responsabilidad comprometernos y empezar a tomar buenas decisiones. Yo mismo, que durante los últimos diez años había abandonado el ejercicio físico y el deporte, lo he retomado desde hace ya algún tiempo y estoy feliz con los resultados.
P.D. Retomamos o reactivamos nuestro blog que había dejado descansar durante el mes de agosto. Espero estar compartiendo nuevo contenido cada semana, de metodología, sesiones de entrenamiento, etc. Como siempre, agradezco compartan las notas que les gusten y vean interesantes para su comunidad de profesores, entrenadores y familias.
JUAN ANTONIO GALLARDO BUENO



Comentarios